OMBUSGAY

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sábado, 22 de septiembre de 2012

EL MOVIMIENTO DE LA DIVERSIDAD SEXUAL POR LA IGUALDAD DE DERECHOS

EL MOVIMIENTO DE LA DIVERSIDAD SEXUAL POR LA IGUALDAD DE DERECHOS
POR ENRIQUE ADAR GUADARRAMA ZEA

El movimiento por la diversidad sexual, de los disidentes sexuales o también llamado LGBTTTI y anteriormente lésbico-gay, ha puesto patas arriba todas las clasificaciones sean sociales y culturales, ha dado pauta a la reforma del derecho, a la inclusión de nuevas formas de vida y de familias, se ha convertido en la línea de fractura a finales del siglo XX y principios del siglo XXI.

Uno de los antecedentes del movimiento de la diversidad sexual son los disturbios surgidos a raíz de los enfrentamientos entre la policía y los clientes del bar neoyorkino Stonewall Inn, durante la madrugada del 28 de junio de 1969, el bar, situado en Christopher Street, era propiedad de la Mafia, y los encargados mantenían  alejada a la policía por medio de sobornos periódicos. Aquella noche no habían pagado, la mayoría de las redadas transcurrían sin problemas: los travestís y muchos homosexuales de tapadillo aceptaban su destino y eran liberados si no se encontraban mayores cargos. Normalmente la clientela se dispersaba y ahí acababa la cosa, esta ocasión no fue así, hubo resistencia y agresión a los policías y está no pudo disolver a la multitud, al día siguiente aparecieron grafitis que exigían poder para los gays en las paredes, los disturbios se prolongaron durante dos días y pronto diversos grupos iniciaron contactos que darían lugar a la articulación del Frente de Liberación Gay en los Estados Unidos y en otras partes del mundo incluido México.[1]

Si bien los hechos ocurridos en 1969 suelen considerarse la fecha de nacimiento del “orgullo” se debe, con bastante probabilidad, a la existencia de una insatisfacción, individual y colectiva, que coincidió en el tiempo y confluyó en el espacio con las luchas organizadas a favor de los derechos de los negros y del movimiento de liberación sexual, el movimiento feminista, los movimientos estudiantiles, las apuestas contraculturales o las protestas en contra de la guerra de Vietnam, todos estos movimientos tuvieron impacto en las juventudes mexicanas, sin embargo, esto se enlaza con una tradición filosófica, política y artística que arranca en el siglo XIX, con las leyes de reforma, la abolición de la esclavitud, ya en el siglo XX con el sufragio universal y el feminismo, los derechos humanos de las pueblos indígenas y el antimilitarismo.

En el ámbito de la sexualidad, el movimiento de la diversidad sexual nace de un sector de la juventud de romper con modelos que se constatan caducos, en contra de la moralidad heterosexual, que aspira además a la igualdad de derechos y el derecho a la diferencia y la no discriminación, luchando contra la opresión, buscando eliminar el yugo común de la represión sexual, contra los roles de género, el machismo, los estereotipos sexuales, la violencia, señalando que lo gay es bueno, además cuestionando a aquellos que hablan de priorizar la liberación de los negros, de los indígenas o de las mujeres o del fin del imperialismo por encima de la liberación gay, calificando a quienes así piensan como homófobos disfrazados de activistas o defensores de derechos humanos.

Es importante también señalar los acercamientos que tuvieron os activistas de la diversidad sexual con el socialismo y el sindicalismo mexicanos, con algunas corrientes marxistas (que no todas) y el activismo centrado en las vinculaciones feministas y de libertades sexuales, que irán fructificando con el pasar de los años, ya que los agravios comunes a muchos homosexuales tanto económicos, como laborales, políticos, de seguridad social y de explotación, educación, sanidad y vivienda, culturales y de asociación) radiografían un sistema capitalista y hoy además neoliberal.

Como bien señala Noam Chomsky: “En el transcurso de la historia moderna ha habido logros significativos en los derechos humanos y el control democrático de algunos sectores de la vida. Esto rara vez han sido obsequio de líderes ilustrados. Por lo común han sido impuestos a los Estados y otros centros de poder a través de la lucha popular “[2]

Hace años la sociedad mexicana ha visto crecer un movimiento de la diversidad sexual, (en un principio llamado lésbico- gay), de reivindicación de derechos, que ha logrado incluir la no discriminación por orientación sexual en la Ciudad de México, también hemos visto avances significativos en materia familiar y en el derecho a la salud, buscando soluciones a los múltiples dolores y necesidades sociales y económicas de estos ciudadanos, mediante nuevas metodologías y prácticas innovadoras. Sin embargo persistía el problema de que las lesbianas tenían menor protagonismo en el movimiento y estaban en general subordinadas dentro de las propias organizaciones, repitiendo patrones sociales de subordinación de las mujeres a los hombres.

Es muy importante resaltar a aquellos disidentes sexuales que salieron del closet en las primeras décadas, aquellos que han destacado han sido los primeros mártires, ellos salieron del closet y resistieron la desaprobación antes que muchos, sufrieron por ser visibles y auténticos, fueron y son personas liberadas, personas que aceptaron su sexualidad y a quienes se tiene que culpar en todo caso por ese sufrimiento es a la sociedad androcéntrica y heterosexista, porque la peor parte de ser un disidente sexual es mantenerlo en secreto, ser invisible o aparentar lo que no se es.

Se ha  incremento la visibilidad de las personas travestis, transexuales y transgéneros quienes hacían su ingreso como sujetos de demandas ciudadanas, denunciando la persecución y explotación policial y la discriminación en el empleo. En muchas ocasiones los organizadores de las Marchas del Orgullo deliberaban sobre incluirlas o no entre las convocantes, porque las travestis, las transexuales y transgéneros acaparaban las cámaras de los fotógrafos, de televisión y las planas o notas de los periódicos amarillistas con sus vestimentas llamativas y su glamour, aparentemente restando eficacia política a los discursos.

Aun cuando las marchas del orgullo gay que transcurren cada verano en las grandes ciudades de Occidente, se han vuelto eventos casi anodinos, que ya no sorprenden, quizá debido a la normalización de la homosexualidad, la cual no se ha dado bajo los términos de la liberación gay de hace treinta o cuarenta años, que cuestionaba las bases mismas de la sociedad patriarcal y la familia nuclear al imaginar un mundo de relaciones libres e igualitarias, la normalización de la homosexualidad ha dependido de otros cambios en la forma de pensar de la gente, y esta últimamente ligada a otros movimientos sociales y culturales que van mucho más allá de la liberación gay, como el feminismo, la militancia creciente de las minorías, el énfasis en la diversidad como fundamento de la democracia, la visión cada vez más amplia de los derechos humanos, incluso el auge de un consumismo que busca continuamente nuevos nichos de mercado ha sido fundamental en la normalización de la homosexualidad[3]

En la década de los setentas del siglo XX solía ser muy pobre el análisis que ofrecía la participación de trans en el seno de las organizaciones gays, lesbianas y feministas, las razones eran múltiples como por ejemplo menos documentación escrita, pero sobre todo por los miedos y la homofobia internalizada en muchos activistas.[4] Sin embargo las exigencias formuladas por las personas Trans reflejan aspiraciones políticas, médicas y legales; no sería ocioso destacar que también ansiedades personales y colectivas, como resultado de aquellas personas que fueron recluidas en manicomio o en prisiones a causa de su travestismo o su transexualidad.

Actualmente el movimiento lésbico – gay  se ha transformado en lésbico, gay, travesti, transexual, transgénero, bisexual, intersexual (LGBTTTI). Estoy seguro que en el futuro se incorporarán otras categorías, como los poli amorosos, o como las distinciones dentro de cada grupo (travestis que no se implantan siliconas para modificar su cuerpo, frente a las que sí lo hacen; lesbianas que se masculinizan en su expresión de género, frente a las que no lo hacen, etc.). Cada una de estas expresiones nace como un grito de libertad, la libertad de decirse a sí mismo, la libertad de adquirir autoridad sobre el propio cuerpo, de un mundo que nos pertenece por igual, y desde allí la demanda política de inclusión ciudadana.

Pero esa fragmentación también nos desafía para actuar juntos. Quizás el pánico de retroceder como movimiento nos enfrenta hoy con la paradoja de que en el feminismo se discuta si se aceptarán o no travestis y personas trans que se definan como mujeres para participar en los Encuentros Feministas. O el de incluir a los heterosexuales, pues muchos han sido solidarios en la lucha de nuestros derechos e incluso participan en las marchas de orgullo.

Los grupos conformados por lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros, travestis, transexuales e intersexuales (LGBTTTI) se encuentran entre los más discriminados, según la Primera Encuesta Nacional sobre discriminación en México (SEDESOL-CONAPRED, 2005)[5]. También es cierto que mediante la conformación de grupos de apoyo, asociaciones civiles, colectivas o movimientos, los disidentes sexuales han enfrentado la discriminación y la violación de sus derechos humanos, como lo veremos someramente a continuación en varias etapas cronológicas.

De 1971 a 1982, es el período de organización de los primeros grupos, en clandestinidad y la consolidación de actores de la diversidad sexual a través de sus primeros actos de carácter público. En este periodo se generan las primeras demandas de inclusión, de igualdad y el primer encuentro con los grupos en el poder[6]. Surge el primer grupo de lesbianas en México en 1977. Desde entones muchos grupos han surgido y desaparecido como Lesbos, Oykabeth. El movimiento lésbico ha estado siempre relacionado cercanamente con el feminismo y con los aspectos políticos; por ejemplo en 1978, Oykabeth entró al Frente de Liberación de Mujeres (FENALIDEM) y se adhirió al Frente Nacional contra la Represión (FNCR)

La segunda etapa está caracterizada por la irrupción del VIH/SIDA en el panorama mundial y en específico en México, va de 1982 a 1996, y en ella las demandas de los actores de la diversidad sexual, son recursos para la atención medica de los miembros de la comunidad, la asignación de recursos para la investigación y la atención sobre VIH/SIDA, así como para campañas preventivas. Surgen diversas asociaciones en respuesta al VIH[7].

En la Ciudad de México, el metro se convierte en una zona donde se reúnen jóvenes y donde se ligan, para muchos los lugares de encuentro son los sitios públicos, los baños públicos que van desde los de mayor nivel socioeconómico a los de menor, cada vez más se abren lugares gay como bares, cantinas y discotecas (Lebarón, El Vaquero, El Viena, El Taller), de los cuales ya existen más de 30 en la ciudad, algunos de los cuales cuentan con espectáculo travestista[8]. Surgen algunos escritores de temática homosexual, el caso de Luis Zapata con el Vampiro de la Colonia Roma, y un activista y sexólogo importante, Xabier Lizárraga[9].

Se inaugura la Semana Cultural Lésbica Gay en el Museo del Chopo de la Universidad Nacional Autónoma de México, organizada por el Círculo Cultural Gay y en especial por el activista gay, José María Covarrubias quien en 1986, junto con algunas otras personas promovió la realización de este evento, que durante 17 años se realizó de manera ininterrumpida y se convirtió en el más importante de la comunidad Lésbica Gay de la Ciudad de México y del país, y ha servido de inspiración para otros eventos similares en la República.[10] En 1992 emergió el grupo El Closet de Sor Juana, también se crea el Grupo la Fortaleza de la Luna, que dirige sus esfuerzos hacia la creación de una comunidad de lesbianas de edad madura[11]

La tercera etapa, que va de 1996 al momento, registra cambios en la relación entre los actores de la comunidad de la diversidad sexual y las agendas del gobierno. Se busca la inclusión en términos jurídicos, la igualdad tanto de derechos civiles y políticos, como de derechos económicos sociales y culturales, la no discriminación, el reconocimiento de las parejas de hecho[12]. En el Distrito Federal surgen los primeros representantes de la comunidad como Patria Jiménez Flores, pero posteriormente otros diputados han apoyado el movimiento LGBTTTI como David Sánchez Camacho, Enoé Uranga y David Razú Aznar, integrantes del PRD. El resquebrajamiento del prejuicio en la elección de candidatos gay tiene como antecedentes la elección de Harvey Milk, quien, tras diversos intentos, fue elegido representante en el “Board of Supervisors” del ayuntamiento de San Francisco, California, Estados Unidos, en 1977[13]. Harvey Milk abogaba apasionadamente por la participación de gays y de lesbianas en las instituciones públicas, para lograr los objetivos, que por ejemplo, ya han alcanzado las comunidades negras.

Un asunto importante ha sido el asesinato, persecución y encarcelamiento de hombres travestis dedicados al sexo servicio en el estado de Chiapas en 1995 y 1996. Los grupos locales fueron apoyados por los de la Ciudad de México, los cuales tuvieron una postura política muy clara y han movilizado organismos de derechos humanos y de movimientos similares para demandar la liberación y la protección de los derechos de aquellos que están siendo afectados en Chiapas.[14]

De 2004 a la fecha los avances en materia de sociedades de convivencia, tipificación de los crímenes de odio, la legislación en materia de reasignación sexo genérica, la respuesta al VIH, y los matrimonios entre personas del mismo sexo. Sin demeritar la labor realizada por los legisladores que impulsaron y avalaron estas reformas en la ALDF y del propio Ejecutivo local, encargado de promulgar estas leyes y de disponer de los mecanismos institucionales y burocráticos necesarios para su correcta aplicación, debe señalarse que este avance constituye una victoria histórica de aquellos sectores de la sociedad civil que han pugnado durante décadas por la equidad de género, los derechos sexuales y reproductivos, la no discriminación y el respeto a la diversidad sexual. La lucha ha dado como resultado la ampliación de derechos y libertades, y un avance para el país en materia de soberanía, civilidad, inclusión y tolerancia.[15]

Un tema importante es el surgimiento y la creación de asociaciones u organizaciones de la sociedad civil en materia de diversidad sexual, aun son pocas y algunas no se han establecido bajo ninguna figura jurídica, son privadas, no lucrativas y de servicios a terceros. Algunas cuentan con Clave Única de Inscripción al Registro Federal de las Organizaciones de la Sociedad Civil (CLUNI), condición que les da la posibilidad de recibir fondos federales para sus proyectos. Otras están en la modalidad de donatarias autorizadas.

Desde 2004 existe en México una Ley Federal de Fomento a las actividades Realizadas por la Organizaciones de la Sociedad Civil, que busca avanzar en el reconocimiento público y la consideración del interés social de las actividades que realizan estas organizaciones, pero aún existen grandes pendientes en temas centrales como la homologación de la definición de OSC en diferentes leyes y normas federales, la mejoría del marco fiscal, el cual resulta excesivamente gravoso y no alienta el desarrollo y mucho menos la creación de las organizaciones y garantía de mayores recursos públicos, por lo que se encuentran en una situación de fragilidad, viviendo en condiciones precarias y tiendan a desaparecer. Las organizaciones son actores públicos pero con una limitada participación en la toma de decisiones.

[1] Mérida Jiménez Rafael M. Op. Cit. pp.7-41.
[2] Chomsky Noam. Hegemony or survival, (Hegemonía o supervivencia) El dominio mundial de EE.UU. Verticales de bolsillo, Grupo Editorial Norma (Colombia, 2004) p. 321.
[3] Castañeda Marina. Op. Cit. Introducción.
[4] Mérida Jiménez Rafael M. p 21. 
[5] SEDESOL-CONAPRED. Primera Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (México, 2005).
[6] CONAPRED. Disidencia sexual e identidades sexuales y genéricas, (México, 2006) pp. 23-29.
[7] Ibídem.
[8] Álvarez-Gayou Jurgenson,  Op. Cit. pp. 58-68.
[9] Uno de los fundadores de Guerrilla Gay y también de los fundadores del Instituto Mexicano de Sexología, Xabier Lizárraga Cruchaga, activista gay y maestro en Ciencias Antropológicas, es gay de tiempo completo y antropólogo físico de tiempo compartido. Es intolerante con la tolerancia, la homofobia y la prepotencia; autor de ensayos y artículos sobre sexualidad, sida, violencia, censura, teatro y danza; dibujante y dramaturgo por afición; investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia; uno de sus libros es Una Historia Sociocultural de la Homosexualidad,  Notas sobre un devenir silenciado, de editorial Paidós.
[10], Letra S, número 86 suplemento del periódico La Jornada, sección In memoriam, jueves 4 de septiembre de 2003.
[11] Álvarez-Gayou Jurgenson, Op. Cit. p. 70.
[12] CONAPRED. Disidencia sexual e identidades sexuales y genéricas (México, 2006) pp. 23-29.
[13] Mérida Jiménez Rafael M. Op. Cit. p 23.
[14] Álvarez-Gayou Jurgenson. Op. Cit. pp. 67-68.
[15] Avance Histórico, Editorial, La Jornada, México, viernes 5 de marzo de 2010.  p.2.