OMBUSGAY

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sábado, 18 de agosto de 2012

HOMOSEXUALIDAD, LESBIANISMO, BISEXUALIDAD, TRANSGENERIDADES, INTERSEXUALES y QUEER


CAPITULO III HOMOSEXUALIDAD, LESBIANISMO, BISEXUALIDAD, TRANSGENERIDADES, INTERSEXUALES y QUEER (TOMADO DE “VISIÓN ACTUAL DE LOS DERECHOS HUMANOS DE LA DIVERSIDAD SEXUAL EN LA CIUDAD DE MÉXICO” (PROPUESTAS DE DEMOCRATIZACIÓN)T  E  S  I  S QUE PARA OBTENER EL GRADO DE MAESTRO EN DEFENSA Y PROMOCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS, PRESENTA LIC. ENRIQUE ADAR GUADARRAMA ZEA, MARZO DE 2012, UACM, POSGRADO DE DERECHOS HUMANOS

Stephen Houston y Karl Taube[1] nos dicen[2] que “El sexo es algo que, estrictamente hablando, necesita una sociedad para su reproducción, y en la mayoría de los casos los individuos lo buscan por necesidad biológica”[3] continúan diciendo que “El coito, la satisfacción y las diversas atracciones y repulsiones sexuales aparecen en todas las sociedades humanas” por lo que las personas que habitan o transitan por la Ciudad de México, tienen sus propios conceptos específicos sobre el significado del sexo y la sexualidad.

Las clasificaciones que a continuación se explicitan tienen por objeto un acercamiento a la investigación y el estudio, pero no agotan, en absoluto, la multiplicidad de las expresiones sexuales ni las diferentes características que componen la Identidad de Género o la Orientación  Sexual de las personas.

Homosexualidad

Las formas en que hombres y mujeres viven sus relaciones homoeróticas en la Ciudad de México son múltiples y heterogéneas, así como sus relaciones sexuales e identidades de género, también han surgido nuevas denominaciones, por ejemplo, en la respuesta al vih/sida se han creado términos epidemiológicos como es el de los HSH (Hombres que tienen sexo con Hombres) en tanto que hombres pero que no se consideran homosexuales.

Respecto de la homosexualidad, un hombre gay o una mujer lesbiana son personas que sienten una atracción emocional, afectiva, romántica y sexual por personas de su mismo sexo. Sin embargo, es conveniente reconocer la multiplicidad de experiencias homoeróticas en las diversas culturas y en específico en la Ciudad de México, desde categorías o términos como la experiencia gay, homosexual, joto, maricón, puto, chichifo[4], loca, chacal, hombres que tienen sexo con hombres, así como las percepciones y concepciones que tienen sobre sí mismos las personas con experiencias amorosas y eróticas con personas de su mismo sexo.

Sin embargo, siendo la Ciudad de México, una ciudad multicultural y diversa, además de receptora de personas migrantes no sólo del país, si del resto de América y otras partes del mundo, y por lo tanto de disidentes sexuales que llegan de otras latitudes y que utilizan categorías o términos, como nos menciona el Dr. Alfredo López Austin[5] en relación con los muxes del istmo de Tehuantepec, los cuales son respetados por la comunidad, apreciados como sostén y amparo de sus madres viudas.[6]

En vista de los anterior nos queda claro que la realidad homoerótica en la Ciudad de México es muy diversa y no puede ser caracterizada por una sola narrativa por muy incluyente que parezca, ya que muchos hombres o mujeres tienen relaciones homoeróticas, amorosas o sexuales con personas de su mismo sexo o género al margen  de las clasificaciones o términos.

Una definición operacional de homosexualidad es la de Marmor y Green (1978), quienes la describen como “una fuerte atracción preferencial hacia las personas del mismo sexo”. Otra es la que José Luis Álvarez-Gayou Jurgenson  elaboró: la mayor atracción preferencial para relacionarse afectiva y/o eróticamente con personas del género propio”.[7]

La realidad es que la homosexualidad no es una enfermedad. Según Alfred Kinsey y colaboradores, después de entrevistar a 5,300 sujetos masculinos y 5940 femeninos, propusieron la existencia en mujeres y hombres de un continuo hetero-homosexual en el que todos los seres humanos se colocan en algún punto. Por su parte en 1972, Paul Gebhard del Instituto Kinsey informó en un estudio del National Institute of Mental Health (Instituto Nacional de la Salud Mental) una prevalencia de homosexualidad de 10 a 12% de la población en general, recientemente otros estudios referidos por Bailey (1997) de la Universidad Northwestern refieren en una encuesta norteamericana que 4.5% de hombres y 5.6% de mujeres mostraban interés en la posibilidad de sostener alguna relación erótica con una persona de su mismo género. Sin embargo el estudio NORC encontró que sólo 1.4% de las mujeres y 2.8% de los hombres se auto identificaban como homosexuales o bisexuales.[8]

Es clara la dificultad existente para lograr certeza en las encuestas mencionadas, además de que como veremos adelante existe una gran dificultad en unificar los criterios definitorios de los que puede considerarse como homosexualidad, sin embargo la búsqueda de la causa de la homosexualidad continúa obstaculizada por dificultades metodológicas y falta de homogeneidad en la población homosexual, consideramos junto con Álvarez -Gayou sin embargo, que serán inútiles los esfuerzos para determinar  los orígenes de la conducta homosexual hasta que se desarrolle una taxonomía confiable del comportamiento sexual en general.[9]

Por su parte José María Pérez Gay menciona que no existe en latín palabra para designar a un homosexual. La palabra homosexual suena como si fuera latín, pero fue impresa por un sicólogo austriaco a fines del siglo XIX: Karl-Maria Kertbeny. Nadie al principio del mundo romano parecía advertir que el hecho de que se eligiese a un compañero de su mismo género era algo más significativo que el hecho de que se prefiriese los ojos azules o a las personas de estatura baja. Ni las personas gays ni los héteros parecían asociar ciertas características con la preferencia sexual. De los hombres gay no se pensaba que fueran menos masculinos que los hombres heterosexuales y de las mujeres lesbianas no se pensaba que fueran menos femeninas –escribió Boswell[10]- que las mujeres heterosexuales. Había aceptación total por parte de la plebe de este tipo de conducta “homosexual”.[11]

“El punto exacto que quiero subrayar aquí –escribe Boswell- es que no existe en absoluto ningún esfuerzo consciente en el mundo romano, la cultura en la que nació el cristianismo, para proclamar la homosexualidad como anormal o indeseable”. Algo muy diferente de las sociedades siguientes, en donde a menudo se veía a las personas gay como inferiores.[12]

“La homosexualidad” (el término equivalente), escribió Platón, “es considerada como vergonzosa por los bárbaros y por aquellos que viven bajo gobiernos despóticos, del mismo modo que consideran a la filosofía vergonzosa, porque es evidente que no es del interés de tales gobernantes que se engendren grandes ideas en sus súbditos, o amistades poderosas, o amor apasionado, para producir todo lo cual designaremos más tarde como amor”.[13]

Por su parte Guilhem Olivier[14] señala que el conocimiento de la homosexualidad en el México prehispánico depende en gran medida de la difícil valoración de las fuentes que abordan este polémico tema[15].  Menciona también que en los discursos sobre la homosexualidad en el siglo XVI, la opinión de los misioneros y de los autores de origen indígena es, en general, muy diferente: destacan la ausencia de “sodomitas” e incluso, contradiciéndose, señalan la existencia de castigos rigurosos para los homosexuales en la época prehispánica.  En lengua indígena al homosexual se le conoce como Cuiloni o Chimouhqui y merece ser quemado según los informantes nahuas de Fray Bernardino de Sahagún.

Guilhem Olivier además menciona que se dice que Nezahualpilli, rey de Tezcoco por natural razón y su buena inclinación aborrecía en gran manera el vicio nefando, y puesto que los demás caciques lo permitían, éste mandaba matar a los que lo cometían. Esto dejaría entrever cierta tolerancia de la nobleza tezcocana respecto de la homosexualidad.

Después de esta breve revisión y con el paso del tiempo y debido a la separación de la iglesia y el estado, así como a una educación basada en evidencia científica aunado a la lucha que emprendieron miles de activistas en defensa de los derechos humanos de los disidentes sexuales se ha superado la opinión de que la homosexualidad es una enfermedad mental, desviación o perversión, como ya lo estableció la Organización Mundial de la Salud (OMS), por lo tanto no requiere tratamiento. Los psicólogos, psiquíatras y otros psicoterapeutas concuerdan en que la homosexualidad no es una enfermedad, un trastorno mental o un problema emocional, pues es una elección, un estilo de vida muy personal[16]. Lo que sí es cierto es que la mayoría de los homosexuales lleva una vida exitosa y feliz, sin embargo, algunos, a menudo bajo coerción por parte de sus familias o de grupos religiosos, desean cambiar su orientación sexual por medio de una terapia, que en mi opinión trae nefastas consecuencias al no aceptarse como se es cada persona.

Sin embargo existen grupos religiosos que aún consideran a la homosexualidad como una enfermedad, tal es el caso de Courage[17] (oficialmente Courage International en Estados Unidos y Courage Latino para Latinoamérica]), fue fundada para ayudar a las personas homosexuales a vivir de acuerdo a las leyes de Dios y a las enseñanzas de Su Iglesia, al comienzo de cada reunión se lee el siguiente texto: las actividades de Courage son:

·                     Aconsejar a los sacerdotes en la pastoral de personas homosexuales.
·                     Favorecer la formación de grupos de mutuo apoyo.
·                     Difundir la posición de la Iglesia Católica respecto la homosexualidad.
·                     Brindar charlas y conferencias acerca de diversos temas relacionados con la homosexualidad, con la finalidad de fortalecer la acción pastoral de las diversas comunidades eclesiales.
·                     Apoyo a los miembros que voluntariamente desean iniciar una terapia de re-orientación hacia la heterosexualidad.
Los miembros de Courage se trazan cinco metas: Castidad, oración y dedicación, compañerismo, apoyo y buen ejemplo.
·                     Tener vidas castas de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia Católica acerca de la homosexualidad (Castidad).
·                     Dedicar la propia vida a Cristo a través del servicio a otros, la lectura espiritual, la oración, la meditación, la dirección espiritual individual, asistencia frecuente a Misa y la recepción asidua de los sacramentos de la Reconciliación y la Santa Eucaristía (Oración y Dedicación).
·                     Fomentar un espíritu de compañerismo en el cual todos puedan compartir pensamientos y experiencias y así asegurar que nadie tenga que enfrentar los problemas de la homosexualidad solo (Compañerismo).
·                     Estar consciente de la verdad de que amistades castas no son solamente posibles sino necesarias en una vida cristiana casta y obrando así proveer ánimos al formarse y sostenerse unos a otros (Apoyo).
·                     Tener vidas que puedan servir como buenos ejemplos para otros (Buen Ejemplo).

Una de las principales críticas a Courage es que la homosexualidad no es una enfermedad y sólo es una variante de la sexualidad humana y por lo tanto no puede haber cura para una enfermedad que no existe Pese a que Courage niega que no obliga a sus miembros a cambiar su orientación sexual, sí promueve terapias psicológicas para cambiar la orientación sexual a pesar de que no es ético que los profesionales médicos y psicólogos realicen dichas terapias. Asimismo se le critica por considerar la homosexualidad equiparable a una enfermedad  ya que la Organización Mundial de la Salud, la mayor autoridad mundial en materia de salud, conserva la homosexualidad dentro de la lista de enfermedades psiquiátricas.

En 1973, La (Asociación Norteamericana de Psiquiatría[18]) corroboró la importancia de las nuevas investigaciones sobre el tema y quitó a la homosexualidad del manual oficial que contiene la lista de enfermedades y trastornos mentales. Dos años más tarde la adoptó una resolución apoyando esa decisión. Durante más de 25 años ambas Asociaciones han exhortado a los profesionales de sus respectivas disciplinas a que intenten eliminar el estigma que vincula la orientación sexual con trastorno mental.

No obstante, cuando los homosexuales, las lesbianas y los bisexuales solicitan ayuda de un psicoterapeuta, no necesariamente es para cambiar su orientación sexual. Ocasionalmente, los homosexuales, las lesbianas y los bisexuales procuran asistencia psicológica para poder asumir su propia sexualidad, o para buscar estrategias que los ayuden a lidiar con el prejuicio, pero la mayoría de las veces cuando necesitan ayuda de la psicoterapia es por los mismos motivos existenciales que los heterosexuales.[19]

Carl Wittman señala que la Naturaleza deja sin definir el objeto del deseo sexual. El género de ese objeto es impuesto socialmente. En un origen, los humanos convirtieron la homosexualidad en tabú porque necesitaban absolutamente toda su energía para engendrar y criar a los niños: la supervivencia de la especie era la prioridad. Con la superpoblación y los cambios tecnológicos, la persistencia de ese tabú sólo tiene como finalidad explotarnos y esclavizarnos. La homosexualidad no es un montón de cosas; no es un sustituto en ausencia del sexo contrario; no es el resultado de hogares rotos, excepto en tanto que deja ver la hipocresía del matrimonio, la homosexualidad es la capacidad de amar a alguien del mismo sexo.[20]

 Lesbianismo u homosexualidad femenina


Por principio se conceptualizara que es ser una lesbiana, de inicio es de resaltar que se trata de una mujer que no se somete al universo del deseo masculino, que mantiene relaciones homoeróticas, amorosas o sexuales con otras mujeres, que desea lo femenino y que en cierto sentido va contra la imposición del sistema de géneros y que no necesariamente está en búsqueda de la reproducción, hasta cierto punto son disidentes sexuales que buscan una visión propia y que resiste a toda interpretación androcéntrica.

Álvarez Gayou-Jurgenson menciona que el trabajo de los grupos lésbicos tiene dos líneas principales: la primera es hacia el interior de los grupos a través del trabajo generador de conciencia y de identidad que propicia la reflexión, cuestiona los roles sexuales y la violencia hacia las mujeres desde una perspectiva feminista. Los derechos sexuales y reproductivos son temas de discusión y de reflexión. El segundo objetivo es hacia la sociedad buscando el reconocimiento y el conocimiento de la existencia del lesbianismo, con actividades que den mayor visibilidad, se realizan mesas redondas y participaciones en programas de radio y televisión. Trabajan con los hombres homosexuales en contra de la persecución policiaca, la discriminación y el sensacionalismo de los medios[21]. También nos comenta que las acciones contra las lesbianas son dirigidas en cuanto al sentido de negar su existencia, acciones de represión individual a nivel familiar y legal en lo que se refiere a su condición lésbica.


Es importante resaltar que una mujer lesbiana no es sólo una mujer definida por sus prácticas sexuales (lo que equivaldría a valorarla desde una óptica heterosexista), sino un sujeto que, al tomar conciencia de sus opciones vitales, se convierte en una opositora de la “cultura machista, capitalista, misógina, racista, homofóbica e imperialista”, la feminista lesbiana lucha por la libertad de la dominación patriarcal que se articula a través del heterosexismo y para que se transformen todas las estructuras, sistemas y relaciones que han sido degradadas y corrompidas por siglos de dominación masculina.[22]

Carl Wittman menciona que vivimos en una sociedad dominada por hombres durante demasiado tiempo, lo que ha malogrado tanto a los hombres como a las mujeres. Así, las mujeres lesbianas van a ver las cosas de un modo distinto al de los hombres homosexuales, su liberación está vinculada tanto a la liberación de los disidentes sexuales como a la liberación de las mujeres.[23]

Un enemigo en común de las mujeres en general y de las mujeres lesbianas y todos los disidentes sexuales es el machismo, porque entienden lo que es la opresión, construida en base a humillar a las mujeres y todo lo femenino, además de que los grandes machistas generalmente son homófobos. También hay que reconocer que las mujeres actualmente están asumiendo su derechos a la igualdad y la dignidad, y al hacerlo desafían los roles, la explotación de las minorías por el capitalismo, el neoliberalismo, la arrogante satisfacción del mundo de los hombres heterosexuales, blancos, masculinos, de clase media.

Pero el lesbianismo es también distinto de la homosexualidad masculina y las lesbianas desempeñan una función distinta en la sociedad, pues están destruyendo la mentira acerca de la inferioridad, la debilidad y la pasividad femenina, negando que las mujeres tengan una necesidad innata de hombres. Bollera o marimacho son insultos diferentes de marica o puto, estas son las etiquetas, las palabras que mantienen a raya a muchas mujeres, cuando una mujer oye que esta palabra se ha cruzado en su camino sabe que está pisando  fuera de los límites de una sociedad conservadora, sabe que es una disidente sexual, que ha cruzado la frontera de los roles, del rol socialmente aceptado para una mujer en una sociedad androcentrista, machista, sexista, homófoba y heterosexista. El movimiento de liberación de las mujeres no solo busca ser aceptado, busca aceptar a todas, no negar el lesbianismo, o cualquier desafío del feminismo, debe buscar aceptar múltiples formas de ser mujer.

Charlotte Bunch señala que el lesbianismo es más que una preferencia u orientación sexual, es una elección política. Es política porque las relaciones entre hombres y mujeres son esencialmente políticas: implican poder y dominación. En tanto que la lesbiana rechaza esa relación y elige a las mujeres, desafía el sistema político establecido.[24] Pero por supuesto no todas las lesbianas están conscientemente identificadas con las mujeres, no están comprometidas en la búsqueda de soluciones comunes a la opresión que sufren las mujeres lesbianas, ya que la lesbiana sufre la opresión por ser mujer y por ser lesbiana.

Bunch considera que la economía es un área crucial en la opresión de las mujeres, sin embargo el análisis de la relación entre el capitalismo y el sexismo no es completo, menciona que la teoría económica marxista no considera suficiente  el rol de las mujeres y en específico de las lesbianas. En cualquier caso, como principio, algunas de las formas con que las lesbianas amenazan el sistema económico son claras: las mujeres generalmente trabajan para los hombres a fin de sobrevivir, en el trabajo y en el hogar. En cambio muchas lesbianas rompen con este rol, pues de raíz rechazan esta división del trabajo, además rechaza ser la propiedad de un hombre y someterse al sistema de trabajo no remunerado que es el cuidado de la casa y de los niños. Además su identidad y recursos económicos no proceden de los hombres; por tanto, su trabajo es crucial y se preocupa de las condiciones del empleo, de los salarios, de la promoción y del estatus.

Bisexualidad 


La bisexualidad es la capacidad de amar o relacionarse sexo afectivamente con personas de ambos sexos. La razón por la que tan pocos de nosotros somos bisexuales es porque la sociedad ha ejercido tal presión contra los homosexuales que nos hemos pensado a nosotros mismos como heteros o no-heteros. Además es común que a muchos gays les repugnan las formas con las que los hombres supuestamente deben actuar con las mujeres y viceversa, cosa que es bastante “jodida”, los gays empezarán a interesarse por las mujeres cuando sea algo que hagamos porque queremos hacerlo, y no porque debamos, y cuando la liberación de las mujeres cambie la naturaleza de las relaciones heterosexuales[25]

Transgeneridades

Las identidades de género que no corresponden al sexo asignado de nacimiento y al género socialmente asignado a aquél son: transgeneridad, transexualidad y travestismo.

El término transgénero se utiliza en un sentido amplio para describir a la gama de personas cuyas expresiones o identidades de sexo-género transgreden el género socialmente asignado a su sexo de nacimiento. En sentido restringido, se utiliza para referirse a quienes su identidad de género (sentido de sí mismas como hombre o mujer) es contraria tanto a la del género que socialmente se asigna a su sexo biológico, como a éste, y que pueden recurrir a modificaciones hormonales, quirúrgicas y de otro tipo para cambiar sus caracteres sexuales secundarios.[26]

En la gama de personas transgénero (desde una definición más amplia), se encuentran las personas transexuales y travesti. El transexualismo menciona Álvarez Gayou-Jurgenson[27] es la convicción psicológica de identificación con el sexo que no corresponde al genotipo y fenotipo sin alteraciones genéticas u hormonales. Esto se denomina “discordancia de la identidad sexo-genérica” y no se relaciona con la homosexualidad. Las personas transexuales son aquellas que se sienten “atrapadas” en un cuerpo que no les corresponde y para ellos es una convicción y necesidad el cambiar su cuerpo por medios hormonales y quirúrgicos para que corresponda a su convicción psicológica. De hecho se han informado casos de transexuales que luego de convertidos en mujeres con tratamientos hormonales y quirúrgicos optaron por el lesbianismo.

Menciona Álvarez- Gayou Jurgenson[28] que hoy en día se calcula que el transexualismo tiene una prevalencia de 1 por 100 000 en hombres y 1 por 130 000 en mujeres.

Las personas transexuales requieren, para superar la discordancia de sexo-género y alcanzar su bienestar, de modificaciones hormonales, quirúrgicas y de otro tipo, que pueden llegar incluso a la cirugía de reasignación de sexo. Implica la modificación tanto de caracteres sexuales secundarios como primarios (órganos pélvicos sexuales internos y externos), así como la vivencia permanente en el papel del género deseado y el acompañamiento psicoterapéutico para enfrentar los desajustes en sus relaciones con ellas y ellos mismos y con su entorno familiar, social y laboral. Estas diferentes acciones forman parte de un protocolo, aceptado ya internacionalmente, referido al proceso de reasignación integral para la concordancia de sexo-género.

Las personas travesti o travestidas son aquellas que adoptan vestimentas, manierismos y lenguaje que socialmente corresponde al otro sexo. Varían en cuanto a los motivos y el tiempo que pasan con la apariencia del otro género.

Vale la pena destacar que, generalmente, la identidad de sexo-género de las personas travestis permanece vinculada a la de su sexo de nacimiento y a la del género socialmente asignado a aquél, de no ser así, estarían en transición a una situación de transgeneridad o, incluso, de transexualidad tardía (o secundaria).

Un antecedente sobre el travestismo en México lo menciona Guilhem Olivier quien nos señala que un documento del siglo XVI menciona que “en México había hombres vestidos en hábitos de mujer y éstos eran sométicos y hacían los oficios de mujeres como tejer e hilar y algunos señores tenían uno o dos para sus vicios” Bien documentados entre los indios del Norte de México y de Norteamérica, los berdaches, es decir los travestis aceptados socialmente, existían también en el centro de México. La descripción de hombres ataviados como mujeres que desfilaban junto con prostitutas durante una fiesta religiosa prehispánica en Tlaxcala refuerza esta hipótesis.[29]

Olivier también menciona que uno de los primeros testimonios sobre hombres vestidos como mujeres se debe a Alvar Núñez Cabeza de Vaca, quien describe en la región de Texas, hombres casados con otros, y éstos son unos hombres amariconados, impotentes, y andan tapados como mujeres. Asimismo, entre los indios de Sonora, los españoles encontraron jóvenes ataviados como mujeres. Cuando un español amenazó con quemarlos, varias mujeres intervinieron para tomar valerosamente la defensa de los jóvenes travestis. Varios testimonios etnográficos confirman, más de cuatro siglos después, la integración de travestis en las sociedades indígenas del norte de México y de Estados Unidos. Ahora bien, de manera general, la moral precolombina exaltaba la virilidad y reprobaba todas a las manifestaciones afeminadas. Varias fuentes presentan al travestismo como una práctica infamante e incluso mencionan leyes que lo condenaban.[30]

Cabe agregar al expediente algunos ejemplos de mujeres travestis, siempre en relación con actividades viriles. Al morir Corocomaco, señor de Tzacapu (Michoacán), lo sucedió su mujer Quénomen, que portó las insignias militares características de su nuevo poder, una rodela y una porra. Se menciona en Guatemala que mujeres armadas con arcos pelearon entre los tukuchés contra los cakchiqueles, que las masacraron. Más que una conducta sexual particular, el travestismo femenino estaba asociado a circunstancias sociales o religiosas específicas.[31]

Aun cuando ya había legislación civil que desde enero del año 2004 posibilitaba a los ciudadanos solicitar al registro civil que su acta de nacimiento sea modificada para reflejar un cambio de sexo, esto fue sobre todo gracias al activismo de una persona transexual que interpuso un juicio de amparo contra la aplicación y contra el mismo artículo 138 del Código Civil del Distrito Federal, ya que al  solicitar una acta con su nueva identidad se realizaban anotaciones marginales que reflejaban el cambio de sexo, lo que generaba discriminación en las personas que solicitaban este trámite,[32] pero además estos cambios se reforzaron con las reformas a los Artículos 35 y 135 referentes a la rectificación, modificación y aclaración de las actas del registro civil en el Código Civil[33] y las respectivas del Código de Procedimientos Civiles para el levantamiento de una nueva acta por reasignación de concordancia sexo genérica se aprobaron el 29 de agosto de 2008. El juicio tiene una duración de 5 a 6 meses y se notifica a la Secretaría de Gobernación, el Instituto Federal Electoral, la Procuraduría de Justicia y Relaciones Exteriores. Las formas de llevarlo a cabo: con un abogado particular o con abogados de oficio.

Estas reformas permitirán modificar y tramitar una nueva acta de nacimiento con su nueva identidad sexual a las personas que se realicen una reasignación de sexo, siempre y cuando cuenten con un dictamen que certifique que la persona esta o estuvo en un proceso de reasignación sexual, el cual será hecho por dos especialistas, además de acreditar que son mexicanos y mayores de edad, entre los beneficios se encuentran la reducción del trámite que bajará de tres a máximo un año, tendrá un costo de mil cincuenta pesos en el Registro Civil y entre dos mil y ocho mil pesos por el dictamen de los profesionales, que tienen que estar reconocidos por las autoridades capitalinas[34]

Álvarez- Gayou Jurgenson [35] menciona que “el travestido es el que obtiene placer –no sólo de tipo erótico-sexual- usando ropa, accesorios, lenguaje y manierismos considerados como del otro sexo en una sociedad y momentos determinados. Esta situación –agrega- es un hecho que no aparece en la mayoría de las personas homosexuales, de hecho y a nivel de mito mucha gente piensa que el hombre o mujer homosexual desea ser del otro sexo, cosa totalmente falsa. Lo que sí es más consistente es que la mayoría de las personas travestidas si tienen preferencia homosexual, pero aun en este caso, también existen personas heterosexuales travestidas[36] por lo que consideramos que travestismo no implica necesariamente homosexualidad y viceversa.
Según Fiorella Cava, la construcción trans (múltiples identidades, cuerpos y sexualidades disidentes) es perseguida por el Estado, quien hegemoniza un modelo de ser, mismo que mediante el fundamentalismo y el integrismo como herramienta ejerce la exclusión.[37] Si bien es cierto que las identidades de género que no corresponden al sexo asignado de nacimiento y el género socialmente asignado a aquél son la transgeneridad, la transexualidad y el travestismo. El concepto de identidad de sexo-género es importante, ya que la diferencia entre personas transgénero (en sentido restringido) y transexuales radica en que la identidad personal de estas últimas involucra la modificación o reasignación de los caracteres sexuales primarios y no solamente los secundarios y lo relacionado con los aspectos referidos al género.

Es oportuno comentar que en el caso de la discriminación a personas transexuales, travestis y transgéneros se ven afectados los derechos, de dignidad humana, dignidad personal, a la igualdad y no discriminación, al libre desarrollo de la personalidad, la identidad sexual y de género, y la orientación sexual, a la salud, el derecho de la intimidad, la vida privada, al nombre y la propia imagen, según la Resolución de Amparo que versa sobre el derecho a la identidad sexual y de género, resolución a favor de la quejosa en el Amparo Directo 6/2008, para el que fue expedido un documento de identidad en razón de su reasignación sexo-genérica. [38]

Intersexuales

Existen antecedentes que indican que los mayas tzotziles de tiempos coloniales tenían una palabra para “hermafrodita” o también la conocían como “mujer estéril”: le decían “antzil xinch’ok, literalmente “femenino masculino”, que presuntamente designaba una condición permanente.[39]

Respecto de las personas intersexuales o personas con condiciones intersex o intersexuales, el término “condiciones intersexuales” se utiliza en referencia a una variedad de condiciones (hermafroditismo o pseudohermafroditismo) que conducen a un desarrollo atípico de las características físicas de sexo. Estas condiciones implican ciertas especificidades de los genitales externos, los órganos reproductivos internos, los cromosomas de sexo u hormonas relacionadas con el sexo.[40] El término intersexual, de origen médico, ha sido adoptado por personas intersexuales y por organizaciones de la sociedad civil que defienden sus derechos.[41]

Es decir, las personas intersexuales presentan simultáneamente características sexuales masculinas y femeninas, sin embargo entendemos que no significa que ambos órganos genitales se desarrollen por igual, sino que presentan diferentes manifestaciones físicas. La psicóloga e investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana, Eva Alcántara Zavala, en entrevista para Letra S  dice que la intersexualidad puede darse a nivel genital, hormonal o genético, presentando cuerpos que no pueden ser definidos estrictamente como “masculinos” o “femeninos”[42]. La académica explica que sólo existen dos condiciones humanas socialmente aceptadas: masculino y femenino, ambas heterosexuales. Según este paradigma, no hay gradaciones entre ambos polos. Sin embargo la Organización Internacional Intersexual menciona que no hay que basarse sólo en cuestiones físicas y en la categorización en uno de los dos géneros ya que abogan por la existencia de un tercero: el intersexual.[43]
A diferencia de otros países del mundo, como Australia, cuya Oficina Nacional de Estadística reconoce desde 2006 el derecho de las personas del “tercer sexo” a ser registradas como intersexuales o andróginas[44], en México la intersexualidad no existe aún como una identidad política porque las personas incluidas en este término no se autodefinen como tales.  Incluso dentro del llamado movimiento lésbico, gay, bisexual, travesti, transgénero y transexual (LGBTTT), que recientemente agregó la letra “I” a sus siglas, hay activistas que desconocen esta realidad. El concepto no está en el imaginario social, explica Eva Alcántara Zavala, maestra en estudios de la mujer.[45]

“La exigencia es que los cuerpos tengan formas ideales, estereotipos binarios del género ‘naturalizados’ o ‘normalizados’. Se trata de un problema cultural que le pide al hombre tener un pene grande y a las mujeres ser ‘mujercitas’ y comprobarlo”[46].

Según el paradigma científico –“positivista”-, la intersexualidad es una patología y requiere de una solución, la reconstrucción genital. Se piensa que el bisturí y el tratamiento hormonal antes de los dos años de vida evitarán sufrimiento en la adultez; sin embargo, la felicidad no la tiene garantizada nadie. Además de ser “muy dolorosas”, las cirugías son irreversibles y evidentemente soslayan la opinión de la persona en cuestión. De esta manera, padres y servidores de la salud deciden por el bebé. “se trata de niños sometidos a procedimientos médicos durante prolongados tiempos, que quedan marcados por el aislamiento y la soledad” critica Eva Alcántara  Zavala[47].

De acuerdo con Miguel Ángel Márquez Gutiérrez, Jefe del Departamento de Genética del Centro Médico Nacional La Raza del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la frecuencia de la “ambigüedad genital”-término empleado en la jerga médica- es de uno entre dos mil nacimientos en México y el mundo. De estos casos, sólo el 1 por ciento corresponde al llamado “hermafroditismo verdadero”, o sea, cuando un ovario y testículo están mezclados en una sola gónada[48].

Miguel Ángel Márquez Gutiérrez agrega que la intersexualidad se debe a alteraciones genéticas u hormonales. “Son enfermedades que se estudian en el tercer nivel. La intervención emergente dura como diez años. Para el médico, históricamente ha sido más práctico conducir a la personita hacia femenino por  la facilidad quirúrgica y funcional. En muchos casos, se decide que un pene pequeño no le va a funcionar, y entonces se extirpan las gónadas”.

Ante la pregunta de si ¿la cirugía es forzosa?, el funcionario responde que en México no se puede dejar de practicar. “el nivel cultural es muy cerrado; o somos ‘A’ o somos ‘B’, no hay necesidad de puntos intermedios. Estamos en pañales, no estamos capacitados para entenderlos”. En Alemania, Holanda o Inglaterra, por ejemplo, las personas intersexuales deciden a los 14 ó 16 años si necesitan el bisturí o no.

Por su parte Anne Fausto Sterling[49] expone que la categoría “intersexo” aglutina a quienes en mayor o menor grado contienen una mezcla de características femeninas y masculinas, porque “el sexo es un continuum vasto e infinitamente maleable que sobrepasa restricciones”; no obstante, la comunidad médica ha pretendido ajustar esta condición al modelo heterosexual de varón-mujer.[50]

En el artículo “Los cinco sexos”, la bióloga feminista refiere que la palabra hermafrodita proviene del mito griego del hijo de los dioses Hermes, el mensajero, y Afrodita, la representante de la belleza y el amor sexual. A la edad de 15 años, el retoño se convirtió en “mitad hombre y mitad mujer” al fundirse su cuerpo con el de la ninfa Salmácide.

Así, Platón consideraba que en una época hubo tres sexos: masculino, femenino y hermafrodita; según algunos estudios bíblicos, Adán vivió como intersex antes de aparecer Eva; los libros de la ley judía registran ciertas prohibiciones para quienes nacían con esta condición, y fue en la Edad Media donde nació la condena que obliga a las personas con características de hombres y mujeres a adoptar un solo rol social. Hoy día, agrega Anne Fausto- Sterling, los cuerpos intersex están supeditados al poder científico que los considera no “naturales”, aunque en realidad sean estadios de la diversidad humana[51].

Se coincide con el sexólogo David Barrios Martínez[52], Director de Caleidoscopía, Espacio de Cultura, Terapia y Salud Sexual, quien señala que la intersexualidad no es una patología a corregir, y la modificación anatómica por parte de los servicios de salud en los primeros años de vida representa una violación a los derechos humanos, pues se deja de lado la voz de la o el afectado. “La mayoría acuden a psicoterapia porque les fue practicada una cirugía con la cual no estaban de acuerdo y fueron educados con un rol de género que no les correspondía”[53] Agrega que los estados intersexuales son “variantes genéticas de la diferenciación sexual; no “fenómenos de la naturaleza”. El mundo no es dicotómico, sino diverso, explica.

Es vital que exista  un cambio de cultura que reconozca la voz de las personas intersex, desde la infancia, que garantice acceso a la educación sexual y considere la diversidad sexual, así como que se cree la cátedra de diversidad sexual en las universidades públicas, sobre todo para que los estudiantes de medicina consideran evitar las cirugías o modificación anatómica con la finalidad de que las personas intersex decidan en la mayoría de edad si desean someterse a este tipo de modificación anatómica o no, pero también que se oriente a los padres y maestros respecto a estas variantes genéticas de la diferenciación sexual, pues no se les debe imponer un rol de género, ya que la identidad emanará por más intentos que se hagan por reprimirla o modificarla.

Motivo por el cual el problema fundamental que enfrentan las personas intersex es la idea generalizada de que existen sólo dos sexos (el binarismo), el heterosexismo y el sexismo lo cual no es exacto y esto genera una infinidad de violaciones a los derechos humanos, pues desde el nacimiento se ha considerado erróneamente el deber de asignar un sexo para que quede constancia en el acta de nacimiento, lo cual es una violación a los derechos humanos de los niños intersexuales pues no eligen si desean conservar su anatomía tal cual o si desean someterse  a una modificación anatómica para asimilarse un rol de género y lo más importante es que la persona intersexual es quien debe determinar su identidad de género como cualquier persona, no basándose sólo en aspectos físicos.
 Queer

Como es sabido, el término “queer” es rico en connotaciones, si bien designa lo raro o extraño es también la palabra usada para designar de forma peyorativa a las personas homosexuales, sin embargo queer adquiere un uso político y deviene un término que se apropia del insulto para reivindicar el carácter subversivo de toda  práctica que desestabilice la moralidad convencional.
Sin embargo Beatriz Gimeno retoma la idea de que la teoría y el activismo queer surgidos en los años 90 al amparo de la posmodernidad, aunque teóricamente decididos a combatir la política de género y la heteronormatividad, han puesto en la practica la desaparición del patriarcado de la realidad que se analiza, la desaparición de la jerarquización en las categorías de género y de la desigualdad, lo que en la práctica hace imposible la identificación de quien es el opresor y quién es el oprimido. Para ella queer no es ni lesbiana, ni gay, ni transexual, ni travestí, pero es todo ello, o nada de ello. En realidad la teoría queer, con todas las valiosas aportaciones conceptuales y teóricas que ha hecho, responde al signo de los tiempos: los conceptos universales son sustituidos por una anomia de significados que impiden la articulación de ningún sujeto político que pueda enfrentarse al poder o a la opresión.[54]

Gimeno señala que para la política queer, la transgresión se convierte, por sí sola, en una fuerza revolucionaria, en un fin en sí misma: es divertida, moderna y seductora, pero también es inocua y cómplice en tanto está sirviendo para ocultar las viejas estructuras de poder e impidiendo que las mujeres se hagan las preguntas fundamentales. En la teoría queer el deseo es combustible de transgresión.

El término queer no es nuevo al parecer se ha utilizado desde finales del siglo XIX y principios del XX, sin embargo la palabra queer[55] tradicionalmente ha significado en inglés "extraño" o "poco usual," pero se utiliza en referencia a la comunidad LGBTTTI. Su empleo se considera polémico y ha sufrido cambios sustanciales a lo largo del siglo XX y XXI, al reclamarlo algunos disidentes sexuales como una forma de autoafirmación. El término aún para algunos puede ser considerado ofensivo o despectivo y para otros es un término que sirve para describir una disidencia sexual que no se conforma con la sociedad heteronormativa, pero también para algunos pueden ser queer otras culturas, otras formas de ver la vida como la de los indígenas, los emos (emotions) y otro/as personas que parecerían extraños no solo en el ámbito sexual.

En algunos contextos se ha traducido al castellano como torcido o más despectivamente invertido. Por ejemplo los queer studies anglosajones, a veces se traducen como «estudios torcidos, bizarro, extraño, enfermo, anormal, algo anodino, con un comportamiento excéntrico. Sin embargo lo queer va más lejos al abordar temas de interés para ciertos sectores de la sociedad, como literatura gay, el realismo sucio, ensayo sobre temas marginales, o donde se mezclan diversos géneros literarios dando lugar a nuevos textos literarios.

Didier Eribon, filósofo e historiador del pensamiento, autor de Reflexiones en torno a la cuestión gay y de la biografía Michel Foucault (Anagrama), explica que lo queer toma en consideración no sólo otras identidades sexuales (LGBTTTI), sino también la manera en que los grupos étnicos, raciales, nacionales o sociales conciben o viven la sexualidad, al dejar de tomar como modelo privilegiado el punto de vista urbano de las clases medias blancas.[56]

Hacia finales del siglo XIX, queer empieza a tomar paralelamente en el Reino Unido y en Estados Unidos una connotación sexual. Todo lo que no se ajusta a la norma sexual. Por esta razón, desde entonces se le utiliza cada vez más para designar, de modo injurioso, a los gays y a las lesbianas. El término también lo han utilizado las personas a las que designaba, y éstas a menudo se definían a sí mismas como queers, es decir, especiales, diferentes de los demás. En los años veinte y treinta, cierto número de homosexuales se definieron como queers en un sentido más restrictivo. Deseosos de disociarse de la imagen social dominante del homosexual afeminado, muchos de ellos, pertenecientes a la clase media, de apariencia más discreta o más convencional. Después de la primera y segunda guerras mundiales, el vocablo sigue vigente para designar en forma despectiva a todos los "anormales", y es rechazado como término de auto designación por la nueva generación de gays, a quienes les parece demasiado desvalorizador y demasiado ligado al sentido más general que incluye también a las "locas" a los travestís. Se le remplaza por "gay", cuyo empleo, a partir de los años setenta, se impondrá en el mundo occidental, y más allá todavía, pero a finales de los años ochenta la palabra queer resurge como término de auto designación.
Lo queer también ha tomado como postura política la tarea luchar contra la homofobia y afirmar la visibilidad de los gays y las lesbianas en toda su pluralidad, combatiendo el sexismo, racismo, misoginia, transfobia, lesbofobia y bifobia. Es cuando la reactivación de la denominación queer comienza entonces a prosperar, cambiando poco a poco de sentido. Pero en algún momento las identidades "gay" y "lesbianas" son consideradas como estancadas y excluyentes, ahora lo queer viene a significar un rechazo de la definición de identidades de un grupo demasiado bien delimitado: la "comunidad lésbico-gay" que está asimilándose a la sociedad heteronormativa, por lo que el movimiento queer se plantea al mismo tiempo un rechazo a asimilarse a la sociedad dominante.

Queer es entonces una manera de buscar disolver las fronteras a fin de que otras identidades y orientaciones (transgéneros, transexuales, travestis, intersexuales, poli amorosos, bisexuales, metrosexuales, HSH(hombres que tienen sexo con hombres, pero que no se asumen como homosexuales), MSM(mujeres que tienen sexo con mujeres que no se asumen como lesbianas) y la multiplicidad de identidades gays y lésbicas (“locas”, “tías”, “machorras”, “camioneras”, “tortilleras”, “chichifos”, “ponchilocas”, “vestidas”, “mampos”, “chotos” etc.,) encuentren su lugar en un movimiento que cuestiona las normas sexuales, culturales y sociales.

Eve Kosofsky Sedgwick en Epistemology of the Closet, insiste en el hecho de que la "identidad sexual" es un espacio complejo, de dimensiones múltiples, rara vez coherentes entre sí, y por lo mismo más un vector de diferencias y diferenciaciones que un sitio de homogeneización. En Queer and Now, la autora explora la etimología del término queer:

"El concepto de queer es transitivo, dice ella, y transitivo en múltiples formas. De manera profunda, es relacional". [57]

En 1990, Judith Butler publica Gender Trouble. Feminism and the Subversion of Identity, en el menciona su protesta contra el feminismo identitario, que se construye sobre una noción de "mujer" a su parecer fundamentalmente heterosexista, y que deja poco espacio a las identidades múltiples de las lesbianas, que excluye a los subgrupos, uniformiza al género y lo convierte en una simple expresión social y cultural del sexo biológico (Butler pretende, rehabilitar a las parejas lésbicas desdeñadas por el feminismo clásico). Surge así una abundancia de interrogaciones nuevas en torno de las diferentes maneras de ser mujer, hombre, heterosexual, gay, lesbiana, bisexual, transgéneros, travesti, transexual, intersexual, poli amoroso, metrosexual. Los estudios queer, ponen énfasis en cuestiones de raza, nacionalidad o clase. Toma en consideración, no sólo otras "identidades sexuales", sino también la manera en que los grupos étnicos, raciales, nacionales, sociales, conceptualizan o viven la sexualidad, al dejar de tomar como modelo privilegiado el punto de vista urbano de las clases medias blancas.[58]

Muy pronto, los queer studies y la queer theory tienen sus coloquios, sus cátedras, sus números especiales en las revistas, sus compilaciones editoriales. Lo que al principio fue un cuestionamiento provocador e innovador, se volvió un campo bien instalado de la actividad universitaria (logrando incluso un reconocimiento institucional que los gay and lesbian studies no habían podido alcanzar. Esto paso, sin duda porque los términos "gay" y "lésbico" siguen siendo más perturbadores para los heterosexuales --y por ende para las instituciones-- que "queer", el cual finalmente les parece más acogedor, en la medida en que les reserva un lugar, por imaginarse a sí mismos no normativos).

Lo queer sería entonces una manera de tender un puente entre las interrogaciones políticas, teóricas, sociales, científicas y artísticas de hoy, y las del pasado (del inicio del siglo XX, de los años veinte y treinta o de los setenta), más allá del "momento lésbico-gay" de los años ochenta, demasiado preocupado por la integración y la asimilación, y por la definición de identidades.

La fecundidad teórica e intelectual de lo queer ha sido excepcional: en los estudios de literatura, cine, arte, historia y derecho humanos, que han aprovechado profundamente para plantear nuevas interrogaciones a los diferentes periodos estudiados. Desafortunadamente, el tiempo de la creatividad y la innovación de las personas queer parece haber pasado muy rápido, al institucionalizarse y convertirse en una verdadera moda. Pronto se perdió en la reiteración de enunciados con un aura de radicalidad política. Lo que había sido apertura se volvió cerrazón. Lo peor que le podía suceder a lo queer era seguramente quedar reducido a frases ya hechas, enunciados inmóviles. Lo que al inicio fue una revuelta contra las etiquetas, una insubordinación, se volvió una etiqueta más. De esta manera, en cuanto se define de antemano en qué marcos deben producirse la reflexión teórica y los movimientos políticos y culturales, es evidente que se requiere el surgimiento de nuevas ideas, ya que la innovación política y cultural es, por definición, imprevisible, y no podría recibir el dictado de lemas ni conformarse con las exhortaciones.[59]

[1] Stephen Houston. Doctor en antropología. Catedrático “Familia Paul Dupee” de ciencias sociales en la Universidad de Brown, Providence, Rhode Island. Karl Taube. Doctor en antropología y Profesor de antropología en la Universidad de California-Riverside
[2] Houston Stephen y Karl Taube,  La sexualidad entre los antiguos mayas”, revista Arqueología mexicana, vol. XVIII, Núm. 104, Editorial Raíces S.A. de C. V. revista bimestral, julio-agosto de 2010, México. pág.38-45.
[3] Y tienen razón, sin embargo considero que no debemos olvidar la parte del placer en el sexo, lo erótico.
[4] Lo entendemos como hombre que se prostituye con otros hombres, sinónimo de sexoservidor.
[5] López Austin Alfredo. Doctor en historia por la UNAM. Especialista en historia y cosmovisión mesoamericanas. Actualmente es investigador emérito y profesor en la UNAM e investigador nacional emérito en el SIN (Sistema Nacional de Investigadores).
[6] López Austin Alfredo. La sexualidad en la tradición mesoamericana, revista Arqueología mexicana, vol. XVIII, Núm. 104, Editorial Raíces S.A. de C. V. revista bimestral, julio-agosto de 2010, México, pp. 29-35.
[7] Álvarez-Gayou Jurgenson Juan Luis. “Homosexualidad, derrumbe de mitos y falacias”, Instituto Mexicano de Sexología, A.C., Colección Tercer Milenio, Serie Sexualidad y Cultura, Editorial Ducere, S.A. de C.V., Ediciones del Instituto Mexicano de Sexología, Primera Edición, 1997, Primera Reimpresión 2001, México,  pp. 6.
[8] Álvarez-Gayou Jurgenson,  Op. Cit. pp. 6-8.
[9] Álvarez-Gayou Jurgenson,  Op Cit. pp. 6-16.
[10] John Eastburn Boswell (nacido en Boston en 1947 y muerto a los 47 años), uno de los más notables historiadores estadunidenses acerca de la Edad Media, presento su trabajo de doctorado en la Universidad de Harvard en 1976 con las más altas notas, después se fue a la Universidad de Yale, y se convirtió en profesor de tiempo completo en 1982, es autor de obras como La misericordia ajena(1993), Las bodas de la semejanza (1992) y Cristianismo: tolerancia social y homosexualidad (1994), y ayudó a organizar y fundar el Centro de Estudios Gay y Lésbicos de la Universidad de Yale, el cual es hoy el reconocido Research Fund for Lesbian and Gay Studies. Recibió la distinción de Profesor de Historia Whitney Griswold en 1990, mientras era designado para la cátedra de dicha materia por un periodo de dos años en el departamento del ramo de la Universidad de Yale. Ver en Las bodas de la semejanza, José María Pérez Gay, sección política, domingo 21 de febrero de 2010, La Jornada, página 12.
[11] Pérez Gay José María. “Las bodas de la semejanza”, sección política, domingo 21 de febrero de 2010, La Jornada, p.12.
[12] Ibídem
[13] Ibídem.
[14] Doctor en historia. Investigador en el Instituto de Investigaciones Históricas y profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM
[15] Guilhem Olivier, Entre el “pecado nefando” y la integración. La homosexualidad en el México antiguo, Revista Arqueología Mexicana, vol. XVIII, Núm. 104, Editorial Raíces S.A. de C. V. revista bimestral, julio-agosto de 2010, México, pp. 58-64.
[16] Marina Castañeda, Op Cit. p. 25.
[17]Courage Latino  http://www.courage-latino.org/  consultado el día 25 de noviembre de 2009 es un apostolado de la  Iglesia Católica que busca atender a personas con deseos y atracción homosexuales y animarles a vivir en castidad absteniéndose de actuar de acuerdo con sus deseos sexuales. Courage fue fundado en 1978 por el sacerdote John Harvey en la ciudad de Nueva York, llamado por el arzobispo de la archidiócesis neoyorkina, el cardenal Terence Cook. Tiene la aprobación de la Santa Sede y del Consejo Pontificio para la Familia.
[18] Álvarez-Gayou Jurgenson,  Op Cit. P.17.
[19] Public Affairs, American Psychological Association, Op Cit.
[20] Mérida Jiménez Rafael M (Ed) .Manifiestos gays, lesbianos y queer. Testimonios de una lucha (1969- 1994)  editorial Icaria,  primera edición 2009, Barcelona, España, p. 52-53.
[21] Álvarez-Gayou Jurgenson,  Op Cit. pp. 71-72.
[22] Mérida Jiménez, Op Cit. pp.27-28.
[23] Ibídem,  pp.53-53
[24] Mérida Jiménez, Op. Cit.  pp. 98-102
[25] Ibíd. pp. 52-53
[26] American Psychological Association (APA), Answers to Your Questions about Transgender Individuals and Gender Identity, Washington, Oficina de Comunicaciones, 2006 en Diagnóstico de Derechos Humanos del Distrito Federal Parte VI. Grupos de población http://directorio.cdhdf.org.mx/informes/VI_grupos_poblacion.pdf  México 2009, pp. 703,  consultado el día 08/08/2011.
[27] Álvarez-Gayou Jurgenson,  Op. Cit. pp. 22-23.
[28] Ídem
[29] Guilhem Olivier, Op Cit. pp. 58-64.
[30] ídem
[31] ídem
[32] Cossío Díaz José Ramón. Artículo “Transexualidad en México: la Llegada de la Constitución”, en LETRAS LIBRES de  julio de 2009, México. http://www.letraslibres.com/index.php?art=13919  consultado el día 08/08/2011
[33] Código Civil para el Distrito Federal, página  6 y 19, en Agenda Civil del D.F., décimo novena edición, enero de 2010. México.
[34] Ser Gay El Magazine Nacional Gay, ejemplar  de cortesía, solo para adultos, catorcenal  # 384 del 11 de diciembre al 3 de enero de 2010, p. 5.
[35] Álvarez-Gayou Jurgenson,  Op. Cit. pp. 22.
[36] En la Ciudad de México existe el grupo Crisálida, que es un grupo de travestistas  heterosexuales.
[37] Fiorella Cava. En Disidencia sexual e identidades sexuales y genéricas, CONAPRED 2006, México, pp. 11-12
[38] José Luis Caballero Ochoa, prologo, pp. IX a XXIX en Silva Meza Juan N. y Sergio A. Valls Hernández. Transexualidad y Matrimonio y Adopción por Parejas del Mismo Sexo, criterios de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Editorial Porrúa, México, 2011.
[39] Stephen Houston y Karl Taube, La sexualidad entre los antiguos mayas, revista Arqueología mexicana, vol. XVIII, Núm. 104, Editorial Raíces S.A. de C. V. revista bimestral, julio-agosto de 2010, México, p.38-45.
[40]Diagnóstico de derechos humanos del Distrito Federal, Ciudad de México, 2008, Comité Coordinador para la elaboración del Diagnóstico y Programa de Derechos Humanos del Distrito Federal, México, p. 703.
[41] Ibídem.
[42] Rea Tizcareño Cristian. “Intersexuales: la notable excepción de la regla”, Letra S, número 154, suplemento de La Jornada, mayo de 2009, México, pp. 6-7.
[43]Organización Internacional Intersexual en  http://www.intersexualite.org/Spanish-Index.html consultado el día 08/08/2011
[44] Landeira Luis. “Hermafroditismo: dos sexos en uno, Varias asociaciones luchan para que se reconozca la condición intersexual, que abarca al 1'7% de la población mundial”, Madrid, 27/03/2008, en ADN.es/sexo en http://www.adn.es/sexo/20080327/NWS-2868-sexos/3.html consultado el día 08/08/2011
[45] Rea Tizcareño Cristian. “Intersexuales: la notable excepción de la regla”, Letra S, número 154, suplemento de La Jornada, mayo de 2009, México, pp. 6-7.
[46] Rea Tizcareño Cristian. Intersexuales: la notable excepción de la regla, en Letra S, número 154, suplemento de La Jornada, México, mayo de 2009, pp. 6-7.
[47] Ibídem.
[48] Ibídem.
[49] Bióloga feminista.
[50] Rea Tizcareño Cristian. Intersexuales: la notable excepción de la regla, entrevista a Eva Alcántara Zavala, en Letra S, número 154, suplemento de La Jornada, México, mayo de 2009, pp. 6-7.
[51] Ibídem.
[52] Barrios Martínez David, En las alas del placer, como aumentar nuestro goce sexual”, Editorial Pax, Librería Carlos Cesarman, 1ª Edición,  (México 2005) en Rea Tizcareño Cristian. Intersexuales: la notable excepción de la regla, en Letra S, número 154, suplemento de La Jornada, México, mayo de 2009, pp. 6-7.
[53]Rea Tizcareño Cristian. Intersexuales: la notable excepción de la regla, en Letra S, número 154, suplemento de La Jornada, México, mayo de 2009, pp. 6-7.
[54] Gimeno Reinoso Beatriz. Historia y análisis político del lesbianismo, la liberación de una generación, Colección Libertad y Cambio, editorial Gedisa, primera edición 2005,  primera reimpresión 2007, Barcelona, España, pp. 251- 264.
[55] Queer, en Wikipedia la enciclopedia libre en http://es.wikipedia.org/wiki/Queer consultado el día 08/08/2011
[56] Bonfil Carlos (Traductor de) Somos raritos, aquí estamos, Letra S, Octubre de2 de 2003, versión editada del artículo “Queer”, publicado en Dictionnaire des cultures gays et lesbiennes. Larousse/VUEF, mayo 2003 en http://www.jornada.unam.mx/2003/10/02/ls-teoriaqueer.html consultado el día 08/08/2011
[57] Ibídem.
[58] Ibídem.
[59] Guadarrama Zea, Enrique Adar.  Artículo “Movimientos Sociales del Siglo XXI «Desde la Mirada de los Derechos Humanos»: TEORÍA QUEER” en Blog Derechos Humanos de la Diversidad Sexual julio/2008 http://derechoshumanos-diversummexico.blogspot.com/2011/04/movimientos-sociales-del-siglo-xxi.html  consultado el día 08/08/2011