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domingo, 20 de mayo de 2012

Irapuato, Guanajuato :Marcha la comunidad gay por el respeto

Marcha la comunidad gay de Irapuato por el respeto
REDACCIÓN/Berenice Ayala
NOTA PUBLICADA: 20/5/2012

FOTO: REDACCIÓN
Más de dos centenares de personas pertenecientes a la comunidad gay de Irapuato, marcharon por las principales calles de la ciudad para exigir respeto a sus preferencias sexuales.
Caminaron con tacones y la consigna de exigir respeto y libertad.
Como celebración por el Día Internacional de la lucha contra la homofobia, que se conmemora el 17 de mayo, ayer desde las 7 de la tarde, la comunidad gay de Irapuato marchó para exigir libertad sexual.
En el evento estuvo Gabriela Hernández Valdés, coordinadora del Centro Estatal de Derechos Humanos de la Procuraduría de Derechos Humanos del Estado; Cecilia Zermeño, directora del Instituto de la Mujer Irapuatense (Inmira); Arturo Álvarez Martínez, presidente de Desarrollo Humano y Sexualidad A.C. y Arturo Hernández García, fundador del Grupo contra las adicciones ‘Igualdad’ .
Poco más de 200 personas caminaron, iniciando en el monumento a la Bandera, continuando por Guerrero, Ramón Barreto de Tábora y terminaron en la Plaza Cloutier.
“Valdría la pena legislar en materia de homofobia, que por ejemplo, el derecho a la no discriminación estuviera en el Código Penal, hasta ahorita, al discriminar a alguien estás atentando contra la Constitución, sin embargo no cometes un delito, valdría la pena hacer algo local en ese sentido […] se espera más la violencia hacia un homosexual, se justifica más, son vulnerables entre los vulnerables”, declaró Cecilia Zermeño.
Las banderas multicolor estuvieron en todo momento, hubo vistosos trajes, antifaces, colorido vestuario, en todo momento porras y música, besos y abrazos.
Durante el camino, participantes en la marcha repartieron preservativos y trípticos informativos a favor de la comunicación; la gente se paraba a observar, saludaban y aplaudían.
“Es la fiesta y la estamos promoviendo, estamos promoviendo el respeto a los derechos humanos y la igualdad; me siento muy emocionado, porque son 15 años que ya tenemos luchando y trabajando y que estamos ganando un lugar en la sociedad, no es tiempo perdido, ya se están dando pasos por lograr igualdad”, contó Arturo Álvarez Martínez.
Travestis, lesbianas y heterosexuales de todas las edades caminaron juntos, llevando el mensaje de que la diversidad se vive, que la democracia es cotidiana y que la libertad comienza con la aceptación.
Arturo Hernández García, caminó al frente del Grupo Igualdad, que fundó para apoyar a quienes han caído en adicciones, es el primer grupo de apoyo dirigido específicamente a la comunidad gay.
“Se siente padrísimo poder servir a la comunidad, decirles que la homosexualidad no está ligada con alcohol y drogas; esta marcha es un paso muy importante, debemos ir a nivel estatal y nacional”, dijo.
Tampoco faltaron los disidentes, alguno que otro que se paró a insultar, que dijo alguna grosería entre dientes, pero a fin de cuentas, la marcha se llevó con tranquilidad y respeto.
Al llegar a la Plaza Cloutier, el danzón se detuvo, las parejas que se reúnen cada sábado a bailar, cedieron al pista a los integrantes de la marcha, quienes lanzaron un mensaje de fuerza y agradecimiento a los asistentes, también tomaron el micrófono para hacer propuestas puntuales.
“Que nos proporcionen un trato sin discriminación a las personas diversas sexuales que solicitan servicios públicos aquí en la ciudad de Irapuato, que se diseñen e instrumenten acciones para el fortalecimiento de la práctica pública sin discriminación que conlleve a que el personal institucional esté informado del marco jurídico legal de igualdad a las personas de la diversidad sexual, evitando con ello, estigmatizar debido a su apariencia o preferencia, se impulsen campañas de sensibilización para los servidores públicos que brinden atención directa a la ciudadanía en la prestación de servicios públicos de todos los niveles de Gobierno sobre la importancia de otorgar un trato digno, respetuoso, libre de prejuicios y adecuado a las personas de la comunidad gay”, exigió a nombre de la comunidad, Arturo Hernández García.
Quienes marcharon, manifestaron abiertamente su preferencia, se vivió respeto y se demostró que el amor tiene muchos colores, igual que las banderas que ondearon durante todo el recorrido.
No se esconden
“No, no queremos guardar el anonimato, si se ve nuestra cara no importa, siempre nos piden el silencio”, dijeron valientes miembros de la comunidad gay.
Juan Manuel Bermúdez Cruz, de 35 años, desde pequeño ha tenido que lidiar con la discriminación.
Él descubrió que tenía inclinaciones homosexuales desde su infancia, quiso mantenerlo oculto el mayor tiempo posible, temía el rechazo de todos los que lo rodeaban, este miedo no era infundado, desde antes de aceptar y declarar su sexualidad, ya había sido blanco de burlas y agresiones por su comportamiento ‘amanerado’.
“La secundaria es un episodio que no quisiera volver a vivir, o recordar, fue una época bastante triste, fue traumatizante, yo creo que es la época más triste para un gay, hay muchas burlas, golpes”, contó Juan Manuel.
También fue en su adolescencia que vivió una de las situaciones más peligrosas a causa de su homosexualidad.
Cuando tenía 14 años, se reunió con 2 amigos en el centro de la ciudad, ahí, 2 personas, un poco más grandes los invitaron a dar un paseo en una camioneta, aceptaron ir con ellos, ahora entiende que corrió un riesgo innecesario.
Llegaron a la altura del Panteón de los Olivos, los esperaban otros 2 hombres, quienes los insultaron, los amenazaron con machetes y cuchillos, hicieron alusión directa a su sexualidad.
Juan Manuel y otro de sus amigos lograron escapar, se refugiaron en el canal que corre por el lugar, ahí pasaron toda la noche, pero en la mañana se enteraron de la suerte del tercero.
“Vi a mi amigo muerto, todo ensangrentado, cruelmente asesinado, ahí fue que yo comprendí que lo que hicimos no fue lo correcto, pero que estas personas, habían hecho algo terrible, entendí el peligro que corríamos”, platicó.
Arturo Hernández García, platicó que muchas veces es la familia el principal y más duro de los obstáculos, no con agresiones directas, sino simplemente omitiendo el hecho de que hay un homosexual en la casa.
Los padres, en algunas ocasiones, buscan tratamientos hormonales, incluirlos en actividades ‘masculinas’, esperando que con eso ‘se curen’ de la homosexualidad, en el peor de los casos, los golpean y la mayoría del tiempo, los ignoran.
“No hay una preparación ni psicológica, ni de ninguna especie para saber entender a alguien con esa inclinación sexual; se trata de una cuestión cultural, del machismo arraigado en México, yo nunca pude decir explícitamente en mi casa que soy gay, aunque lo saben, nunca lo asumieron, siempre lo trataron de ocultar”, explicó Arturo.
Arturo, opinó que en la actualidad ya es un poco más aceptado que se tengan inclinaciones homosexuales, pero que existen lagunas en el terreno educativo y judicial para frenar las agresiones en contra de quien manifiesta abiertamente su sexualidad.
“A mí me golpearon mucho, un día me dejaron tirado en la carretera todo desnudo, antes me insultaron, me dijeron groserías de índole sexual, me dijeron que merecía no vivir, el ataque es directamente hacia la sexualidad”, platicó.
Deja de ser Fernando a los 16
Se subió en unos tacones y decidió que no sería más Fernando.
Cuando tenía 16 años, Fernando Murrieta Estrada, aceptó su sexualidad, se puso un vestido, unos tacones, maquillaje y se liberó, decidió ser Mireya.
“El primer enemigo sobre nosotros es nuestra propia familia, que no nos acepta, tenemos que pelear con nuestros hermanos, papás, tíos, primos, que nos discriminan porque somos homosexuales, yo peleé con mi familia, tuve muchos problemas, pero a fin de cuentas, con el paso del tiempo, me aceptaron tal y como era”, contó Mireya.
Con un entallado y revelador vestido, con zapatos de tacón, cabello largo y rizado, enormes aretes y total seguridad en sí misma, Mireya caminó en la marcha por el orgullo gay.
Ella ahora se dice feliz, tiene una pareja, con quien vive desde hace algún tiempo su familia la aceptó, tiene un empleo y ahora lucha contra la homofobia, se entiende a sí misma como persona, no como género.
“Yo llevé doble vida durante mucho tiempo, me vestía de mujer en las noches y en el día vestía de hombre y me sentía muy mal conmigo por no enfrentar lo que yo era, yo me siento como mujer”, contó.
Ahora tienen el apoyo de su familia, ha tenido la suerte de no ser violentada por su identidad sexual, hace mucho que no le grita o la insultan por la calle, piensa que eso ya ha terminado, que la sociedad está avanzando y que lo demuestran al aplaudir mientras camina y disfruta de la admiración, se siente bella y lo es.