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lunes, 4 de abril de 2011

Movimientos Sociales del Siglo XXI «Desde la Mirada de los Derechos Humanos»: TEORÍA QUEER

Movimientos Sociales del Siglo XXI «Desde la Mirada de los Derechos Humanos»: TEORÍA QUEER
julio/2008
Por: Enrique Adar Guadarrama Zea
La palabra queer tradicionalmente ha significado en inglés "extraño" o "poco usual," pero su utilización en referencia a la comunidad LGBTTTI y los miembros que se percibe que pertenecen a ésta, han modificado la definición y aplicación originales. Su empleo se considera polémico y ha sufrido cambios sustanciales a lo largo del siglo XX, al reclamarlo algunos gays, lesbianas, bisexuales y transexuales como una forma de autoafirmación. El término aún se considera ofensivo o despectivo por parte de la comunidad, y para otros es un término que sirve para describir una orientación sexual y/o identidad de género o expresión de género que no se conforma con la sociedad heteronormativa.
En algunos contextos se ha traducido al castellano como torcido (o más despectivamente «invertido»). Por ejemplo los queer studies anglosajones, a veces se traducen como «estudios torcidos, bizarro, extraño, enfermo, anormal. Por mucho tiempo quiso decir, algo anodino, que un comportamiento era "excéntrico". En el inglés del Reino Unido queer tuvo por largo tiempo -y hasta la fecha- el sentido cotidiano de "enfermo". Sin embargo lo queer va más lejos al abordar temas de interés para ciertos sectores de la sociedad, como literatura gay, realismo sucio, ensayo sobre temas marginales, subvirtiendo incluso los propios géneros los cuales están en duda —novela, cuento, ensayo, poesía— , o donde se mezclan creando un nuevo texto literario.
Didier Eribon, filósofo e historiador del pensamiento, autor de Reflexiones en torno a la cuestión gay y de la biografía Michel Foucault(Anagrama), explica que lo queer toma en consideración no sólo otras identidades sexuales (LGBT), sino también la manera en que los grupos étnicos, raciales, nacionales o sociales conciben o viven la sexualidad, al dejar de tomar como modelo privilegiado el punto de vista urbano de las clases medias blancas.
Hacia finales del siglo XIX, queer empieza a tomar paralelamente en el Reino Unido y en Estados Unidos una connotación sexual. Todo lo que no se ajusta a la norma sexual. Por esta razón, desde entonces se le utiliza cada vez más para designar, de modo injurioso, a los gays y a las lesbianas. El término también lo han utilizado las personas a las que designaba, y éstas a menudo se definían a sí mismas como queers, es decir, especiales, diferentes de los demás.
En los años veinte y treinta, cierto número de homosexuales se definieron como queers en un sentido más restrictivo. Deseosos de disociarse de la imagen social dominante del homosexual afeminado, muchos de ellos, pertenecientes a la clase media, de apariencia más discreta o más convencional
Después de la guerra, el vocablo sigue vigente para designar en forma despectiva a todos los "anormales", y es rechazado como término de auto designación por la nueva generación de gays, a quienes les parece demasiado desvalorizador y demasiado ligado al sentido más general que incluye también a las "locas". Se le remplaza por "gay", cuyo empleo, a partir de los años setenta, se impondrá en el mundo occidental, y más allá todavía, pero a finales de los años ochenta la palabra queer resurge como término de auto designación.
El grupo Queer Nation, fundado en Nueva York en 1990, se asigna como tarea luchar contra la homofobia y afirmar la visibilidad de los gays y las lesbianas en toda su pluralidad. Su lema es "We're queer, we're here. Get used to it" ("Somos raritos, estamos aquí. Váyanse acostumbrando"). El grupo se disuelve rápidamente, pero su deseo de integrar las preocupaciones antisexistas y antirracistas al combate gay y lésbico tiene una repercusión considerable.
El grupo Queer Nation, fundado en Nueva York en 1990, se asigna como tarea luchar contra la homofobia y afirmar la visibilidad de los gays y las lesbianas en toda su pluralidad. Su lema es "We're queer, we're here. Get used to it" ("Somos raritos, estamos aquí. Váyanse acostumbrando"). El grupo se disuelve rápidamente, pero su deseo de integrar las preocupaciones antisexistas y antirracistas al combate gay y lésbico tiene una repercusión considerable.
La reactivación de la denominación queer comienza entonces a prosperar, cambiando poco a poco de sentido. Como reacción a las identidades "gay" y "lesbianas" consideradas como estancadas y excluyentes, ahora lo queer viene a significar un rechazo de la definición de identidades de un grupo demasiado bien delimitado (la "comunidad lésbico-gay") al tiempo que un rechazo a asimilarse a la sociedad dominante.
Queer es entonces una manera de buscar disolver las fronteras a fin de que otras identidades y orientaciones (transgéneros, transexuales, travestis, intersexuales, poli amorosos, bisexuales, metrosexuales, HSH, MSM y la multiplicidad de identidades gays y lésbicas (locas, tías, machorras, camioneras...) encuentren su lugar en un movimiento que cuestiona las normas sexuales, culturales y sociales.
Eve Kosofsky Sedgwick en Epistemology of the Closet, insiste en el hecho de que la "identidad sexual" es un espacio complejo, de dimensiones múltiples, rara vez coherentes entre sí, y por lo mismo más un vector de diferencias y diferenciaciones que un sitio de homogeneización. En Queer and Now, la autora explora la etimología del término queer, "El concepto de queer es transitivo, dice ella, y transitivo en múltiples formas. De manera profunda, es relacional".
En 1990, Judith Butler publica Gender Trouble. Feminism and the Subversion of Identity. Trata de protestar contra el feminismo identitario, que se construye sobre una noción de "mujer" a su parecer fundamentalmente heterosexista, y que deja poco espacio a las identidades múltiples de las lesbianas, que excluye a los subgrupos, uniformiza al género y lo convierte en una simple expresión social y cultural del sexo biológico (Butler pretende, rehabilitar a las parejas lésbicas desdeñadas por el feminismo clásico).
Surge así una abundancia de interrogaciones nuevas en torno de las diferentes maneras de ser mujer, hombre, heterosexual, gay, lesbiana, bisexual, transgéneros, travesti, transexual, intersexual, poli amoroso, metrosexual. Los estudios queer, ponen énfasis en cuestiones de raza, nacionalidad o clase.
Toma en consideración, no sólo otras "identidades sexuales", sino también la manera en que los grupos étnicos, raciales, nacionales, sociales, conceptualizan o viven la sexualidad, al dejar de tomar como modelo privilegiado el punto de vista urbano de las clases medias blancas.
Muy pronto, los queer studies y la queer theory tienen sus coloquios, sus cátedras, sus números especiales en las revistas, sus compilaciones editoriales. Lo que al principio fue un cuestionamiento provocador e innovador, se volvió un campo bien instalado de la actividad universitaria (logrando incluso un reconocimiento institucional que los gay and lesbian studies no habían podido alcanzar.
Esto paso, sin duda porque los términos "gay" y "lésbico" siguen siendo más perturbadores para los heterosexuales --y por ende para las instituciones-- que "queer", el cual finalmente les parece más acogedor, en la medida en que les reserva un lugar, por imaginarse a sí mismos no normativos).
Lo queer sería entonces una manera de tender un puente entre las interrogaciones políticas, teóricas, sociales, científicas y artísticas de hoy, y las del pasado (del inicio del siglo XX, de los años veinte y treinta o de los setenta), más allá del "momento lésbico-gay" de los años ochenta, demasiado preocupado por la integración y la asimilación, y por la definición de identidades.
La fecundidad teórica e intelectual de lo queer ha sido excepcional: en los estudios de literatura, cine, arte, historia y derecho humanos, que han aprovechado profundamente para plantear nuevas interrogaciones a los diferentes periodos estudiados. Desafortunadamente, el tiempo de la creatividad y la innovación intelectual parece haber pasado muy rápido, al institucionalizarse y convertirse en una verdadera moda.
Pronto se perdió en la reiteración de enunciados esquemáticos con un aura de radicalidad política. Lo que había sido apertura se volvió cerrazón. Lo peor que le podía suceder a lo queer era seguramente quedar reducido a frases ya hechas, enunciados inmóviles, en la medida en que todo eso sólo puede obstaculizar la búsqueda y la invención teórica.
Lo que al inicio fue una revuelta contra las etiquetas, una insubordinación, se volvió una etiqueta más. De esta manera, en cuanto se define de antemano en qué marcos deben producirse la reflexión teórica y los movimientos políticos y culturales, es evidente que se requiere el surgimiento de nuevas ideas, ya que la innovación política y cultural es, por definición, imprevisible, y no podría recibir el dictado de lemas ni conformarse con las exhortaciones.
Bibliografia
Eribon Didier en LETRA S, Salud, Sexualidad, Sida, Octubre 2 de 2003, Somos raritos, aquí estamos, versión editada del artículo "Queer", publicado en Dictionnaire des cultures gays et lesbiennes. Larousse/VUEF, mayo 2003. Traducción: Carlos Bonfil, en http://www.jornada.unam.mx/2003/10/02/ls-teoriaqueer.html