OMBUSGAY

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jueves, 3 de junio de 2010

SOBRE LA SOCIEDAD MULTIETNICA

LA SOCIEDAD MULTIÉTNICA PLURALISMO, MULTICULTURALISMO Y EXTRANJEROS DE GIOVANNI SARTORI
ENRIQUE ADAR GUADARRAMA ZEA


Giovanni Sartori describe la sociedad abierta y los limites que debiera tener. Defiende una ley tolerante e igual para todos y una ciudadanía que no quede fragmentada en grupos opuestos entre sí. Una sociedad democrática sólo puede existir si nadie desea convertirse en dictador, una sociedad pacifista sólo puede existir si nadie desea usar la fuerza y una sociedad tolerante sólo puede existir si nadie es intolerante. Los utópicos siempre han creído que la perfección social es posible.

Sin embargo la sociedad real es un juego de compromisos donde el resultado final no es exactamente igual a los ideales. Sartori reflexiona ¿Hasta qué punto puede ser abierta una sociedad abierta?, ¿Hasta qué punto puede ser plural una sociedad pluralista? No es fácil responder. Sobre todo ahora que existen grandes flujos migratorios hacia las sociedades occidentales. La primera parte del ensayo consiste en una breve discusión sobre el origen del pluralismo y el significado de la tolerancia.

Se trata de un análisis extremadamente razonado, porque a Sartori le interesa dejar claro que el pluralismo precisa de la tolerancia, pero que ser tolerante no implica automáticamente pluralismo. Y la sociedad que defiende Sartori es la sociedad pluralista nacida del consenso. Pero plantea, que una sociedad dividida en grupos no es automáticamente una sociedad pluralista. Una sociedad fragmentada no es por ello una sociedad pluralista, el pluralismo postula una sociedad de "asociaciones múltiples". En efecto, estas asociaciones deben ser, en primer lugar, voluntarias y, en segundo lugar, no exclusivas, abiertas a afiliaciones múltiples. Y este último es el rasgo distintivo. Sin embargo también nos señala que una sociedad multiétnica no tiene porqué ser una sociedad pluralista, porque tener muchos grupos no garantiza que los grupos se toleren entre sí. En el esquema político de Sartori, la tolerancia es un ejercicio en la reciprocidad, y aquel que se beneficia de la tolerancia está obligado, a su vez, a ser tolerante.

Desde su punto de vista, una sociedad multiétnica, que aspira a diferenciar entre ciudadanos según características étnicas, raciales, religiosas o cualquier otra que éstos no puedan controlar, va en contra de la sociedad pluralista y debe, por tanto, ser rechazada. De ahí nace la oposición que plantea, en la práctica, entre pluralismo y multiculturalismo. Pero estrictamente, lo que rechaza con total claridad es la ciudadanía diferenciada, aquella en la que a ciertos ciudadanos se les permiten ciertas cosas por pertenecer a ciertos grupos que no se les permiten a otros ciudadanos de grupos distintos. Lo que defiende es la igualdad absoluta ante la ley.

La posición más radical del libro y que posiblemente resulte más incómoda sea la que indica que no todos los inmigrantes son iguales, que convertirse en ciudadanos no es limitarse a ver reconocida la ciudadanía. Eso sí, Sartori no ofrece ninguna solución, sólo destaca las debilidades del modelo político, tanto en Europa como en Estados Unidos. Giovanni Sartori muestra que los problemas a los que se enfrenta una sociedad que recibe un gran flujo migratorio son muchos, variados y complejos, y que las soluciones, más allá de ideales utópicos, deberán estar a la altura de las circunstancias. Defiende la integración, pero que ésta implique una reciprocidad y una mínima aceptación por parte del integrado.